Ahora, ¡Chupad crisis!

Ese tipo que va al club de golf, si lo hubieras visto ayer
dando gritos de "Yankie go home", coreando slogans de Fidel,
hoy tiene un adoquín, en su despacho, del muro de Berlín.
Ese mismo que tanto admiró la moral estilo soviet,
por un catorce por ciento cambió la imaginación al poder,
desde que a Hollywood llega una línea del metro de Moscú.
Ha muerto Rasputín, se acabó la guerra fría.
¡Qué viva la gastronomía!
Y uno no sabe si reír o si llorar
viendo a Rambo en Bucarest fumar la pipa de la paz.
Ese que “al capitán Goma-2” con spray pintaba en la pared,
sufre de exceso de colesterol si fluctúan los tipos de interés.
Y tiene un adoquín, en su despacho, del muro de Berlín.
No habrá revolución, es el fin de la utopía.
¡Qué viva la bisutería!
Y uno no sabe si reír o si llorar
viendo a Trotsky en Wall Street fumar la pipa de la paz.
los camaradas,
bailan el rock and roll.
Ha muerto Rasputín, se acabó la guerra fría.
¡Qué viva la peluquería!
Y uno no sabe si reír o si llorar,
por lo menos que le pongan hash a la pipa de la paz.
Siempre que lucha la KGB contra la CIA
gana al final la policía.
Sobre el rencor de clase floreció el amor,
ayer Lenin y Sza Sza Gabor se casaban en New York.
No habrá revolución se acabó la guerra fría.
¡Se suicidó la ideología!
Y uno no sabe si reír o si llorar…
Joaquín Sabina






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